El «big close up» del actor cumanés Luis Roque: «El alma tiene forma de luciérnaga» || Rostros Retóricos 2

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Su cabello hace ¡toin!, ¡toin! La brisa del mar se lo mueve con peculiar coquetería siempre que cruza, en peñero, el azul profundo del golfo de Cariaco para visitar su tierra natal, la misma donde nació el poeta Cruz Salmerón Acosta. Les quiero presentar al joven actor y recreador infantil Luis Roque.

■ Primerísimo primer plano

Su mirada transmite tranquilidad, confianza, irradia nobleza, una profunda inocencia. Su estatura media no le impide viajar volando entre sus sueños, sueños que se entretejen en un día a día tan suyo, cargado de tantas ganas de comerse al mundo; y en ese aventurado recorrido, brincoteando charcos, dando tumbos, siempre encuentra un confortable sofá que ya le calza a la medida: las tablas del teatro.


PLANO A PLANO

Fotos cortesía Luis Roque

Respira la vida porque es lo que le inspira. Se para de espaldas sobre el filo de la azotea, abre los brazos como alas de halcón y se deja caer en con los ojos cerrados hasta el fondo de su mundo de imaginación lleno de los colores que solo él sabe identificar.


La misma brisa que le mueve sus crespos susurra al soplar: «Arte por las venas». Sí, le corre arte por las venas a este joven talento manicuarense, quien asoma, como si sacara la cabeza jugando al escondite, que, hasta el momento, el personaje que más ha disfrutado ha sido José Julián Villafranca, de la obra La gallina voladora, dirigida por Orlando Rodríguez.

Así encuadramos y enfocamos a Luis Roque en este retrato escrito donde lo invitamos a desnudarse, a ser osado; un big close up «con sabor a recuerdos condensados». Disfrútalo más de cerca, a continuación:


¿Y adónde vamos? Se deja llevar por la brisa del «azul de aquella cumbre tan lejana hacia la cual»* su «pensamiento vuela»* Su mirada y su mente se fugan hasta el infinito. Coquetea con sus cavilaciones. «¡Adónde vamos?», le pregunta a su mente. «Vamos a hacer libres como el pensamiento», le contesta. | *Recortes del poema Azul de Cruz Salmerón Acosta.


■ Primer plano perfilado

■Nombre: Luis Carlos Roque Pereda. Se presenta como Luis Roque. Le dicen: Luisiño o Roque.
■GPS: nace en Manicuare, Sucre, Venezuela. Vive en Cumaná, Sucre.
■¡Tapón, tapón!: 23/09/1991.
■Signo: libra.
■Número: 23.
Superhéroe: actor de teatro. Estudia Educación, mención Castellano y Literatura, en la Universidad de Oriente, Cumaná, Sucre. Quiere ser docente. Imparte clases de pintura en la universidad.
■Superpoderes: hacer reír, reparar cosas con las manos.

♥ Pasiones sepias

♥ Enamorado de: los niños, los colores, las cosas sencillas. Vive y se desvive por el arte.
♥ Pasatiempos: jugar con títeres, hacer juguetes tradicionales venezolanos; en especial, papagayos (cometas).
♥ Motivación: la vida misma. En su trabajo de actuación, la sonrisa del público, especialmente la de los niños.
♥ Amuleto: el amor de su madre y el recuerdo de su hermana Juliceth (†). 
♥Animal: chivo.
Color: azul.

• 8 puntos cardinales

• Olor: el de los libros.
• Sabor: los dulces.
• Sonido: la lluvia sobre los techos.
• Imagen: la silueta de un globo.
• Comida de mamá: la tortilla de papas fritas con cebolla y pimentón.
• Un libro: «Dos hermosas novelas que han marcado mi vida»: Cien años de soledad, de García Márquez. La sombra del viento, de Carlos Ruiz Safoh.
• Una canción: Si me miras tú. Marta Gómez y José Alejandro Delgado.
• Una palabra: creatividad.

Fotos cortesía Luis Roque


BIG CLOSE UP | No le gusta: su sonrisa. Le gusta: sus cejas, «son disparejas y extrañas». La gente ama: su sonrisa. Su mejor sentido: el de la intuición, «aunque casi nunca lo uso».


 ★ Filosofía gran angular


—¿A cuál personaje histórico te hubiese gustado conocer?
—Me hubiera gustado conocer a Andrés Eloy Blanco; por lo menos, haber asistido a alguna de sus lecturas de poemas.

—¿El reto más grande que te ha tocado afrontar?
—¡mmm? No sé qué responder.
—¿Crees que todavía no ha llegado ese gran reto?
—Eso pienso…

—La humanidad está llena de caretas, disfraces, ¿cuál crees que es la peor máscara que podemos ponernos?
—La careta de la hipocresía. Ser hipócrita hasta nosotros mismos es muy peligroso. La careta de la hipocresía es tan múltiple, que no tiene una forma definida.

—¿Si tuvieras que pedirle algo a la vida, qué sería?
—Le pediría que me siga dando el mismo trato, pues, ella lo ha hecho bien hasta ahora. He aprendido de todo lo que en mí ha depositado, bueno o malo.


★ Obturador retóricO


—¿Qué forma tiene el alma y qué sabor tiene una lágrima?
—El alma tiene, a mi criterio, forma de luciérnaga. Una lagrima sabe a caldo de pollo (risas). ¡No, mentira! Sabe a recuerdos condensados.

—Tienes chance de tomar un solo algo en una caja donde hay todo lo que existe, incluso lo que creas que ni existe: ¿qué tomarías?
Mira, tantas vainas…

—¡A ver!, toma una…
Entre unas buenas tijeras y unos buenos pinceles…

—¡Tú eres increíble!
—¡Ah, pues!, ¿tú sabes todo lo que se puede hacer con unas tijeras que corten de todo?

—¡Qué no le perdonas a la humanidad?
—Que haya creado límites, fronteras.

—Tienes a todo el mundo a tus pies para que te oiga: ¿qué les gritarías?
—¡¡
Amen sin prejuicios!!

—¡Una imagen (de algún episodio que hayas vivido o hayas visto) que no te gustaría volver a experimentar?
—Recuerdo cuando tenía seis años y fui a Cumaná y vi los escombros que dejó el terremoto (de Cariaco, 1997). Sabía lo sucedido con los niños en Cariaco. Era imposible no imaginar todo.


DESCUBRE MÁS CONTENIDOS

—¿Cuál es el género musical que más se parece a ti?
—Me gusta el reggae y el pop y lo experimental. El rock también me gusta, saca de mí esa parte pesada y ruda que desconozco.

—Necesitamos que tus fotos nos las firmes con una palabra, es decir, ¿cómo definirías o sellarías esta converzuelizada con nosotros?
—Como un repaso, como un recordatorio de lo que soy.

Aroma oculto
tras el vapor de la vida lejana,
como dueña de la oscuridad
que le ganó a la luna
el punto exacto
de sus dos puntos,
claros,
cual café de manantial.

Poema sin nombre de Luis Roque

—En Bruzualizar te hemos hecho un sinnúmero de preguntas que ya te deben tener aturdido y fastidiado, pero quisiéramos que nos hicieras una pregunta, ¿cuál sería?; pero debes insertarle la voz e intención de alguien…
— … Léase con cara de investigador de película de Hollywood, sentado en la oscuridad, uniendo y tanteando la punta de sus dedos, e inserte al final una luz de relámpago y un fuerte trueno: ¿Qué buscas, «Bruzualiannys» (Leo), al mostrar casi desnudo a Luis Roque a sus lectores?, ¿qué pretendes lograr?
—Muy entrépita tu pregunta: pareciera que me la hacen niñitos que agarraron «las tijeras de que cortan todo» y vienen en cambote a dejarme con los hilos cortados. Pero la responderé en el próximo Rostros Retóricos.

★ Plano holandés

—Por cierto, una pregunta más: ¿qué hacías tú el 25 de diciembre de 1977 en Suiza?
—¡¡Ah??
Risas…
—Compraba insumos, veía venir esta hambruna de hoy.

—Bueno, en serio. En realidad ese día fue cuando murió, según dicen, la luminaria de la actuación del cine y de la comedia, Charlie Chaplin, en Consier sur Vevey, Suiza. Fue, dicen las malas lenguas (y la mía que no es tan buena) por un accidente cerebrovascular. Tenía 88 años.

★ La penúltima pregunta


—Desde siempre el ser humano se ha retratado y ha congelado sus momentos; primero en una piedra, luego en foto, ahora en un papel digital, quizá para decir «yo estuve aquí, en este mundo»… ¿Qué mundo hay después de culminar la vida?
—El mundo en el que crean los demás. Una vez que dejas este mundo, no sabemos qué pasará luego. Pero sí estoy seguro de que puedes dejar tu mundo en el imaginario de quienes te conocieron.


Comenzó a hacer teatro «formalmente» a los 18 años. Primera obra: La ratoncita de Aquiles (versión: La ratoncita presumida de Aquiles Nazoa) y le dio vida a Alfredito, un ratón viejo, un campesino y un león (en la misma obra). Aquí está como Alfredito.


□ ¡Retrato espinela!

La avena es avena,
también ama la tortilla
a esta pequeña ardilla
arte corre por sus venas.

Para nada le da pena
ser actor sobre las tablas
por eso le pone ganas
al papel que le toque
¡les presento a Luis Roque
de una forma más cercana!


—Estimado, Roque, quiero agradecerte el haber participado en #RostrosRetóricos.  Esperamos te sientas formidable y contento con la vida de saber que has sido el primero de este gran proyecto que ya algunos comentan y que mañana esperemos que sean muchos más acertados comentarios. Recibe un #calidoabrazocumanes y mi buena fortuna para que todo se te cumpla… Nos volveremos a encontrar cuando nuestras letras se tropiecen.
—Muchas gracias a ti por la invitación. Bonito, aunque espero esa respuesta de Rostros Retóricos…
Gracias, de verdad.


¤ Coordenadas 2.0


Tw: @roqueluisc
Ig: @roqueluisc
Fb: Luis Carlos Roque


Confesó que de todas las preguntas que le hicimos, la de la forma que tiene el alma y a qué sabe una lágrima fueron las que más le gustaron. Considera que encierran la esencia de la entrevista.

De esta manera, el obturador que bruzualiza historias de carne y hueso ha permitido que este joven y carismático artista ahora forme parte de la colección de Rostros Retóricos de Leonardo Bruzual Vásquez. La respuesta a Roque, en la próxima entrega…

∴ La cereza de la conversa

—Cuando esté por Cumaná debemos tomarnos un café* para celebrar esta buena conversación que nos ha permitido conocerte un poco más, más allá del artista que en definitiva eres.
—Claro, con gusto.
—¡Oye, por cierto, cómo fue eso que naciste en Manicuare si allá no hay hospitales grandes o para tal fin, al menos hasta donde sé?
—Bueno, la verdad nací en Araya, pero ¡ssshhh!, no se lo digas a nadie…

«Lo mejor es lo que pasa».
Una de las máximas de
Luis Roque


*Y se dio el café y se dieron unas buenas conversas con cervezas a la orilla del mar metiendo los pies en la arena y olvidánnos un poco del ruido que aturde el alma y escuchando en las olas la armonía que nutre el alma.

|ACTUALIZACIÓN: 1 FEB 2019|

Rostros retóricos 1 | Amarga y dulce vejez

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Primerísimo primer plano

La grama que absorbe penas y alegrías sirvió de mantel para que dos abuelitas, una más grata que la otra, se apartaran del bullicio de una contaminada ciudad para hablar con aires frescos de mayo como un adolescentes del siglo XX, en el siglo XXI.
||Pluma: Leonardo Bruzual Vásquez

 

Primer plano

El tiempo se llevó su niñez, su juventud, su mocedad. Una espera que su teléfono, que ya no es de disco, le permita drenar sus angustias [¿querrá gritarle?] o está propiciando que a ella llegue una llamada devuelta, o perdida; perdida como su mirada fija en la pantalla. La otra, nadando en el césped, espera, quizás, que la llamada del amor, amor ido un día como ese seco día de mayo, le pinte su sonrisa, le alegre la vida, le reviva los años, le pinte los labios. Mojada del agua verde olivo aguarda sin prisa, sin llenarse de engaños.

 

Plano medio

A esta, a la de la mirada hundida en la esperanza, la brisa sin fuerza le mueve un tanto el cabello pintado color «vejezepia». A esa, a la de la lavativa digital en la mano, el sol le pegó en la testarudez de su vejez, le frunció más el ceño otra vez; y el tiempo le manchó poco a poco [¡ay tempo loco, loco y tosco!] la cara de arrugas color verrugas; poco a poco como la ura.

 

Filosofía gran angular

Hay quienes en la vida son felices sin tener mucho o nada en mano, mientras otros, con algunas o muchas comodidades —que «lo tienen todo» quizá—, viven con soberbia, ven por encima del hombro, sufren sus derrotas y se les amarga un señor en su interior de nombre «ser humano»; se les achicharra el alma como una pasa vencida, alma que muere de «enviejecida», una enfermedad obligada del tiempo con la que el espíritu se oxida, sí, pero también te carcome la humanidad preñándote el ser de lombrices con sida…


Obturador retórico

La vejez no debe ser sinónimo de amargura.


||  Foto: Leonardo Bruzual Vásquez | Charlaban de sus menesteres en un césped sin manchas de Caracas, Centro de Arte Pdvsa La Estancia, Chacao, Miranda. Domingo 15 de mayo, 2016.


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