Vi una estrella caer| Sinapsis poética de Leonardo Bruzual

Por Leonardo Bruzual Vásquez

Siempre soñé con contemplarte inmutablemente.
Siempre soñé que estuvieras ahí para mí.
Desde niño anhelaba que mi mirada se perdiera en tu luz.
Deseaba fueras la aguja en el pajar, el grano de azúcar en la sal, la gota fría en el desierto.

De pronto, apareciste. Te vi.
Te vi y no sabías que te veía.
Desbordabas luz entre tanta oscuridad en la que me encontraba.
¡Mira qué belleza! Sonreía yo al verte a lo lejos. ¡Me reía con tu sonrisa!
Extendí mi mano, curucuteé en la brisa con mis dedos intentando tocarte.
Te vi inalcanzable. ¿Se habrá fijado en mí? ¿Verá que estoy aquí?
Pero te toqué con mi alma y volviste tu luz hacia mí. ¡Tu luz era tu sonrisa!
Me diste mucha felicidad en tan poco tiempo, subí y bajé en una noria de ensueño que me erizaron la piel; pero de pronto


¡Te tenía en lo más alto!, ¡joder!
¿Por qué te caíste de tan alto desde donde brillabas?
Ahí estabas en la cúspide de todo. Me aferré a ti como si fuera la último rayito de luz en un túnel lúgubre. ¡Y caiste! Caíste velozmente como una copa de cristal, pero yo soy el que está roto en mil pedazos imposibles de juntar. Ahora una pasa arrugada desacelera sus latidos en mi pecho; la asfixia la pena.
¡La esperanza es hueca!, ¡¡todo se ve lejos!!, ¡¡¡se oye El grito de Munch!!!
Magullaste mi corazón como un papel que no leíste.
No viste en verdad de qué estaba hecho.
No es justo que me hicieras esto en tan poco tiempo, ¡no!
No es justo que jugaras con mis sentimientos, para luego dejarme este sabor agrio en la boca.
¡¡Carajo!! ¡El limón endulza y el papelón amarga! ¡¡La hiel es más dulce que esto!!

Y ahí viene una manada irreverente que no le pide permiso a nadie.
Primero lentito, lentito, de a poquito: la gotita emana del ojo.
Después acelera, rápido, violento: brotan lágrimas que pinchan mis mejillas.
Respiré tan profundo y hondo como la fosa de Cariaco, hoyo negro sin fondo en mi alma.
Espiré pesares, exhalé angustias, soplé lentamente las últimas ganas que me quedaban, pero no extirpé el dolor nauseabundo.
Las mariposas en el estómago ahora son vampiros sedientos

Aquella noche vi fijamente, sin parpadear, una incandescente estrella en un océano de titilantes escarchas plateadas.
Duró poco aquel frenesí avasallador cual tren, un viaje de corto placer.
Hubiese preferido fueras fugaz, porque sabría que solo servías para un efímero deseo.
Cuando todo el planeta sin luz quedó, fue más hermoso contemplar una estrella.
Cuando todo en la tierra se iluminó, ella desapareció sin dejar estela.

Se los juro, [suspiro], yo vi una estrella caer…

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#SinapsisPoetica de Leonardo Bruzual Vásquez. | Cumaná, 10 de enero, 2020.

 
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