Cueva del guácharo, el primer monumento natural de Venezuela

Una vez más, haremos un recorrido por las pinceladas naturales de Venezuela. En esta oportunidad, conocerás a «la cueva del guácharo», un magestuoso lugar en el oriente venezolano que a más de un visitante deja con la boca abierta.

Nuevamente en Acuarela Oriental compartiremos una reseña que nos trae el cronista e historiador Maximilian Kopp en la que describen los lugares y formaciones creadas por esta sombría, pero a la vez fascinante cueva. Estas esculturas naturales se logran apreciar gracias a la luz de las lámparas de keroseno que los guías del lugar utilizan.

Además, conocerás a la Steatornis caripensis, el ave originaria de Sudamérica que habita en esta caverna de roca caliza que según los datos del Parque Nacional El Guácharo se formarían hace unos 130 millones de años. El monumento natural fue descubierto, cuenta la historia, el 18 de septiembre de 1799, por el naturalista alemán Humboldt.

Estar allí es toda una aventura de pasos lentos y un tanto temerosos, pero de mucha imaginación que despierta risas y carcajadas al recrear, mentalmente, figuras como «las teta de María Guevara» (emulando a las montañas en la Isla de Margarita), «una pareja de baile» (pierdas cercanas que parecen bailar al mover la luz de la lámpara), «el sargento» (una roca en forma de falo con la que retan a las mujeres para darle un beso), entre otros.

entrada de la cueva del guácharo-Caripe Monagas-inparques
Vista de la entrada de la cuava del guácharo, a unos 4 kilómetros de Caripe, Monagas | Archivo Inparques

¿Es cierto que hay rocas en forma de vírgenes? ¿Quienes fueron sus visitantes más emblemáticos durante el siglo XVIII y XIX? ¿Es verdad que los guácharos atraviesan la cueva en busca de comida y llegan hasta Brasil? ¿Cómo hace el guácharo para alimentarse si no ve?

¿Quieres ir y percibir como se te eriza la piel con la fresca temperatura? Sumérgete en esta lectura multisensorial y estarás ahí. Así, responderás las interrogantes anteriores con estas pinceladas de Koop:

La cueva del guácharo, un lugar para volver y volver

Para nadie es un secreto que Dios no escatimó esfuerzo alguno a la hora de otorga gran belleza natural a Venezuela. Una de sus obras de arte es “la cueva del guácharo”, en el estado Monagas y compartida con el estado Sucre, oriente del país. Pienso que el Padre se esmeró en su creación.

La cueva del guácharo es una de las más asombrosas maravillas naturales del mundo, uno de los mejores atractivos turísticos de la región oriental venezolana. No me quedan dudas de que es un escenario natural ideal para fantasear entre mitos, cuentos y leyendas.

Cerro Negro, donde está la cueva, es una formación rocosa que siempre causa admiración a quienes llegan a verlo. No en balde, sus visitantes históricos (entre los que se encuentran el berlinés, y padre de la geografía moderna, Alejandro von Humboldt; el botánico francés, Aimé Bonpland y, entre otros, el geógrafo italiano Agustín Codazzi, quien la calificó como “una mansión encantada”), plasmaron tal asombro en sus libros y memorias en los siglos XVIII y XIX.

Codazzi quizás estaba en lo cierto. Para la etnia local los chaimas, la caverna no solo era el refugio de “las aves de las tinieblas”, los guácharos (que en lengua chaima significa «el que llora o se lamenta”); sino que también era el lugar a donde iban a descansar los espíritus de sus muertos.

Estalactitas y estalagmitas

Las estalactitas son las formaciones rocosas punteagudas dentro de una cueva, como si estuviesen pegadas del «techo», que se crean con el sedimento que arrastra el agua que gotea lentamente y se filtra en las cabernas.

Por su parte, las estalagmitas, también punteagudas, nacen desde el suelo. En la cueva del guácharo hay formaciones que ya se han unido entre sí, mientras otras están por hacerlo. Es como si vieras los dedos de Dios y Adán casi tocarse en la obra de Miguel Ángel, La creación de Adán.

Curiosidades y otros datos

  • El monumento natural también recibe el nombre de cuava Alejandro Humboldt.
  • Temperatura: oscila a 20 grados Celsius
  • El guácharo es considerado el ave ciega de las cavernas. Por ello, se alimenta de noche y se guía por ecolocación.
  • Conviven con los guácharos: muciélagos, arañas, rodores y otras aves, así como sapos y grillos.
  • Tiene una longitud de 10,5 kilómetros apróximadamente, pero el recorrido turístico es de unos 1,2 kilómetros hasta los 2,5 kilómetros.
  • No se ha llegado a explorar el final de la cueva.
  • Administración a cargo de Inparques


Koop, continúa describiendo:

Explicar el encanto de la cueva de El Guácharo [zona] es difícil si no se vive la experiencia de ese lugar que te crispa la piel. Cualquier espectador se quedará mudo al ver cómo el Creador, en 30.000 años de constancia, logró esculpir, con el agua y ciertos ácidos naturales, las rocas y así formar las estalagmitas y las estalactitas.

Estas son verdaderas esculturas artísticas. Dentro de la cueva podemos contemplar durante el recorrido a: los castillos, la palmera, la cabeza de elefante, el alcatraz, la torre, la rana, la tortuga, los chorros, el piano, la virgen del Carmen y hasta, dicen, una virgen del Valle.

Estalactitas y estalacmitas en la cueva del guacharo, Venezuela
Camino y estalactitas del interior de la cueva del guacharo, Cerro Negro, parque nacional natural El Guácharo, Monagas-Sucre | Fotografía de Luis Olivares

Para quien recorra varios kilómetros por el interior de la cueva del guácharo, su admiración no solo quedará en las formas de esas piedras, pues también podrán entrar a otras formaciones llamadas: el salón de los pechos, del perro, del silencio y el de los enamorados. ¡Pero cuidado!, dicen que en este último entran dos y salen tres.

Monumento natural pionero

Cerro Negro es el caparazón rocoso de la cueva del guácharo. Este accidente geográfico es considerado como el primer monumento natural de Venezuela, tras su decreto el 15 de julio de 1949. Maximilian hace otros aportes:

Para preservar la existencia de este maravilloso lugar, el gobierno nacional venezolano declaró en 1949 a Cerro Negro (y por ende la cueva) como monumento natural. Después, el 27 de mayo de 1975, junto a la cuenca media de río Caripe, fue declarado ‘parque nacional’.

De esta manera, no solo se aseguró la conservación del cerro y la cueva (unas 15.500 hectáreas ricas en flora y fauna), sino que, además, se previó resguardar el alto potencial hídrico de la zona. En esta área nace, entre otros, el río Guarapiche que surte parte del agua que consumen los monagenses y que usan en sus actividades agrícolas e industriales.

vegeración de la cueva del guácharo
Vegeración siempre húmeda y escaleras en la entrada a la cueva Humboldt | Cortesía Google Imágenes

En el parque nacional El Guácharo también puedes conocer un museo con toda la historia del lugar y algunas especies disecadas. Asimismo, la estatua de Humboldt y un poco más allá (cerquita de la cueva) la majestuosa cascada de Las Pailas.

Si esperas hasta el atardecer, podrás escuchar los chillidos de los guácharos cuando salen a buscar sus alimentos, como semillas de las palmas de los alrededores, y no las míticas semillas que, supuestamente, traen estas aves del lejano Brasil, cruzando, dicen, toda la maravillosa cueva.

Por todo ello y más, es que este sitio es para “volver, volver y volver”, como dice una famosa canción mexicana.

Consejos finales

Si por lo general sufres de mucho frío, lleva chaqueta o ropa que le abrigue bien el cuerpo y las manos. La ropa cómoda siempre será la mejor opción.

Ten en la maleta del carro un par de zapatos adicionales y una bolsa extra. Por lo general, los turistas salen del recorrido de aproximamente 200 metros con su zapatos curtidos de charco y del excremento de los guácharos. Podrías lavártelos en tomas de aguas artíficiales o en riachuelos, pero no hay zapato que salga airoso de esa aventura.

¡Al final!, ¡si no te encharcaste los zapatos yendo a la cueva del guácharo, no estuviste en la cueva del guácharo.


Puedes compartir este contenido en cualquier portal web o red social. Sin embargo, esperamos de tu buena acción SEO mencionándonos e hipervinculando este o cualquiera de las publicaciones de Bruzualizar Magazine. ¡Muchas gracias!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *